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El Verde y la oportunidad de crecer en Michoacán

Por Jonatan Villa

Morelia Michoacán a 7 de octubre de 2026.- En política hay momentos que no deben leerse solamente desde la fotografía del día, sino desde lo que pueden representar para el futuro. El reciente cierre de filas del Partido Verde Ecologista de México en Michoacán con Carlos Torres Piña es, precisamente, uno de esos momentos.

El encuentro entre la dirigencia estatal del PVEM y quien encabeza la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía en Michoacán deja algo más que un mensaje de unidad: abre una ventana de oportunidad para que el Partido Verde consolide su crecimiento político y llegue a 2027 con una posición mucho más competitiva.

Y aquí hay que reconocer la visión de su dirigente estatal, Ernesto Núñez Aguilar.

Núñez ha entendido que la política no solamente se trata de esperar los tiempos electorales o de reaccionar ante las decisiones de otros partidos. También consiste en construir desde ahora, generar interlocución, cuidar las alianzas y, sobre todo, tener claridad de hacia dónde se quiere llevar al partido.

El Verde llega a esta etapa con una estructura que ya no puede considerarse menor. Cuenta con presencia municipal, representación en el Congreso local, regidores y una militancia que ha venido creciendo de manera importante. Ese capital político puede convertirse en una herramienta de negociación mucho más fuerte rumbo a 2027.

Por eso, el acercamiento con Torres Piña debe observarse desde una perspectiva más amplia.

No se trata únicamente de respaldar a un personaje. Se trata de construir una ruta política en la que el PVEM tenga voz, capacidad de decisión y posibilidades reales de ampliar los espacios que hoy ocupa.

La política de alianzas también ha cambiado. El Verde ha demostrado que puede competir, sumar votos y construir estructuras propias, pero también que sabe cuándo es conveniente cerrar filas con proyectos que pueden generar condiciones de crecimiento para el partido.

En ese sentido, el movimiento de Ernesto Núñez es un acierto.

Cerrar filas no significa renunciar a la identidad propia. Al contrario: significa llegar a la mesa de negociación con estructura, resultados y capacidad territorial.

Y ahí está uno de los grandes retos del PVEM en Michoacán: transformar el crecimiento que ha tenido en los últimos años en mayor presencia política, más representación y mejores condiciones para competir en 2027.

Carlos Torres Piña, por su parte, está demostrando una ruta incluyente, capaz de sumar a las distintas expresiones de la llamada Cuarta Transformación. El Verde puede ser un aliado estratégico en esa tarea, particularmente si existe disposición para reconocer el peso que ha adquirido el partido en la entidad.

La apuesta, entonces, parece clara: unidad, territorio y crecimiento.

El PVEM no llega a 2027 como aquel partido que solamente acompañaba decisiones de otros. Hoy tiene estructura, tiene dirigentes, tiene presencia y tiene aspiraciones propias.

Y Ernesto Núñez parece tener claro que para crecer políticamente también hay que saber construir puentes.

El cierre de filas con Torres Piña puede convertirse en uno de esos puentes.

La verdadera pregunta será hasta dónde puede llegar el Verde si logra convertir esta coyuntura en acuerdos concretos, fortalecer su estructura y mantener una estrategia propia dentro de las alianzas.

Porque en política, las oportunidades no siempre se anuncian.

A veces simplemente aparecen en una mesa, alrededor de la cual algunos saben sentarse a tiempo.

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