Por Roberto Carlos Guevara
Morelia, Michoacán a 1 de octubre de 2026.– El presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Baltazar Gaona García, lanzó un llamado contundente ante el deterioro que habría sufrido el histórico recinto legislativo durante acciones realizadas por un colectivo feminista, al señalar que las puertas del Poder Legislativo están abiertas a la ciudadanía, pero que ello no significa que el inmueble pueda ser afectado.
El diputado del Partido del Trabajo (PT) sostuvo que cualquier persona tiene derecho a acudir al Congreso, pues se trata de un espacio público y del pueblo; sin embargo, enfatizó que quienes ingresen deben conducirse de manera adecuada y respetar las instalaciones.
“La gente es bienvenida a este recinto, ya que es un espacio del pueblo, pero siempre y cuando se conduzcan de buena forma y sepan comportarse”, afirmó Gaona García.
El legislador fue enfático al señalar que el edificio no puede ser tratado como un espacio cualquiera, debido a su valor histórico y patrimonial, por lo que consideró indispensable que las manifestaciones y expresiones ciudadanas se desarrollen sin provocar daños.
La postura del presidente del Congreso se produce luego de los señalamientos relacionados con afectaciones al inmueble durante acciones de un colectivo feminista, situación que abrió nuevamente el debate sobre los límites y responsabilidades en el ejercicio de las protestas dentro de edificios públicos.
Gaona García dejó claro que la apertura del Congreso a la ciudadanía no está en discusión, pero sí la manera en que algunas personas hacen uso de sus instalaciones.
Para el diputado petista, manifestarse y expresar inconformidades forma parte de la participación ciudadana, pero hacerlo no debe traducirse en deterioro de un inmueble que representa una parte de la historia institucional de Michoacán.
“Es un edificio histórico”, remarcó el legislador, al destacar la necesidad de preservar el inmueble.
En ese sentido, Gaona García llamó a quienes participan en movilizaciones y protestas a actuar con responsabilidad y evitar acciones que puedan provocar daños al patrimonio.
El presidente de la Mesa Directiva sostuvo que el Congreso debe continuar siendo un espacio abierto para la sociedad, pero insistió en que existe una obligación de respetar las instalaciones.
“Es del pueblo”, pero también debe cuidarse, es el mensaje central planteado por el legislador ante la polémica generada por las condiciones en las que se han desarrollado algunas protestas al interior del recinto.
El señalamiento adquiere relevancia debido a que el edificio legislativo no solamente funciona como sede del Congreso del Estado, sino que también constituye un inmueble de relevancia histórica para Michoacán.
Por ello, el diputado consideró que ninguna expresión social debería tener como consecuencia el deterioro de las instalaciones.
Gaona García insistió en que las puertas del Congreso no están cerradas para los colectivos, organizaciones sociales ni ciudadanos, pero pidió que quienes acudan al inmueble sepan comportarse y respeten el espacio.
La declaración representa un llamado directo a evitar que las manifestaciones terminen convirtiéndose en acciones que afecten el patrimonio y las instalaciones públicas.
El legislador petista sostuvo que el derecho a expresarse debe coexistir con la responsabilidad de cuidar los espacios que pertenecen a todos.
Así, mientras distintos colectivos mantienen sus demandas y utilizan los espacios públicos para hacer visibles sus causas, desde la presidencia del Congreso estatal se plantea la necesidad de establecer una convivencia basada en el respeto al patrimonio.
Baltazar Gaona García fue claro: el Congreso es un espacio del pueblo y sus puertas están abiertas, pero nadie debería confundir el derecho a manifestarse con el derecho a dañar un inmueble histórico.
El llamado busca poner sobre la mesa la responsabilidad que corresponde a quienes participan en movilizaciones y utilizan las instalaciones del Poder Legislativo como escenario de sus protestas.
Para el presidente del Congreso, la libertad de expresión y la protesta ciudadana pueden ejercerse, pero deben acompañarse de respeto hacia el patrimonio y hacia un edificio que, más allá de la actividad política cotidiana, forma parte de la historia de Michoacán.

