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Segundo Informe de Charo: un gobierno cada vez más solo y un informe a medias

Charo Michoacán a 17 de agosto de 2026.- El Segundo Informe de Labores del presidente municipal de Charo, Juan Gabriel Molinero Villaseñor, terminó siendo más una fotografía del aislamiento político de su gobierno que un ejercicio de rendición de cuentas.

El acto fue desangelado, con poco público proveniente del propio municipio y una presencia mayor de personas llegadas de fuera. A ello se sumó un ingrediente poco habitual para un evento institucional: hubo abucheos dirigidos tanto al Gobierno del Estado como a representantes de la oposición, mientras las intervenciones críticas fueron recibidas con rechiflas y obstáculos que dificultaron el diálogo.

La ausencia de figuras políticas también llamó la atención. No se registró la presencia de servidores públicos federales o estatales de primer nivel, legisladores federales, presidentes municipales ni de los principales dirigentes de Movimiento Ciudadano (MC), partido que llevó a Molinero Villaseñor a la Presidencia Municipal y que apenas días antes había congregado a buena parte de su estructura en Uruapan.

El contraste resulta evidente: mientras en otros actos políticos de MC se observa una nutrida presencia de dirigentes y cuadros, en Charo las figuras públicas parecen tomar distancia del alcalde. Nadie quiere estar cerca.

Al presidente municipal lo acompañaron únicamente la diputada local de MC, Grecia Aguilar; el diputado local de MC, Antonio Carreño; el presidente municipal de Indaparapeo, Janitzio Zavala, y Lenin López García, director del Instituto de la Juventud Michoacana, quien acudió como representante personal del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. La trayectoria de López García también resulta significativa: fue candidato a la alcaldía de Charo por Morena, PT y PVEM en 2024, elección que perdió frente a Molinero Villaseñor, y posteriormente fue incorporado al gobierno estatal como titular del Ijumich.

*Un informe incompleto*

El problema de fondo, sin embargo, no estuvo solamente en las sillas vacías.

El alcalde presentó como uno de los principales logros de su administración una inversión superior a 65 millones de pesos en obra pública, además de presumir finanzas sanas. Pero su discurso dejó fuera un dato fundamental para dimensionar esos resultados: de acuerdo con el planteamiento hecho durante el propio informe, el Ayuntamiento dispone actualmente de alrededor de 145 millones de pesos anuales, aproximadamente 50 millones más que administraciones anteriores.

Es decir, presumir una mayor inversión sin explicar el crecimiento sustancial de los recursos disponibles deja incompleta la fotografía financiera de la administración.

Desde la oposición dentro del propio Cabildo, el regidor Daniel García Fulgencio puso el dedo en esa llaga. En su respuesta al informe cuestionó que, pese al incremento presupuestal, éste no se haya traducido en más y mejores obras para los habitantes de Charo.

Y fue todavía más lejos: sostuvo que varias de las obras ejecutadas por el gobierno de Molinero Villaseñor —particularmente calles y drenajes— presentan mala calidad, lo que obliga a preguntarse cuánto se está gastando y, sobre todo, qué recibe realmente la ciudadanía a cambio de cada peso invertido.

La crítica no es menor. En febrero pasado trascendieron señalamientos públicos sobre presuntas irregularidades en obras municipales y sobre la utilización de maquinaria de una empresa vinculada al alcalde en trabajos que oficialmente habían sido adjudicados a una constructora de Jalisco. Una de las obras señaladas fue la rehabilitación del camino al Centro de Atención Múltiple, por un monto superior a 1.6 millones de pesos.

Además, el diputado Baltazar Gaona informó que Charo se encontraba entre los municipios con observaciones derivadas de la revisión de la Cuenta Pública 2024 y señaló que en diversas obras municipales se habían detectado deficiencias en materiales y posibles sobreprecios. Se trata de señalamientos que deben ser investigados y, en su caso, acreditados por las autoridades competentes; no constituyen por sí mismos una sentencia de responsabilidad.

*El campo tampoco quedó bien parado*

García Fulgencio también cuestionó la política de apoyo al sector rural.

De acuerdo con su intervención, los apoyos destinados al campo no llegan a tiempo ni alcanzan a todos los productores del municipio, por lo que los recursos terminan siendo, desde su perspectiva, mal aprovechados.

En un municipio con una importante actividad rural, la crítica tiene especial relevancia. No basta con anunciar programas o presumir recursos asignados: la pregunta que importa para los productores es cuándo llegan, a quiénes benefician y qué resultados producen.

*Seguridad: otra diferencia entre el discurso y la realidad*

El alcalde aseguró que hoy Charo es más seguro que antes.

Pero nuevamente apareció el contraste con la lectura de la oposición. El regidor García Fulgencio sostuvo que, por el contrario, el municipio es hoy más inseguro, particularmente por el incremento de los robos a casa-habitación.

Así, el informe terminó enfrentando dos narrativas: la del gobierno municipal, que presenta un Charo con mejores finanzas, más obra y mayor seguridad, y la de la oposición, que cuestiona la calidad de las obras, el aprovechamiento del presupuesto y las condiciones de seguridad.

*Lo que el alcalde no dijo*

Otro de los grandes vacíos del informe fue aquello que no apareció en el discurso oficial.

Molinero Villaseñor no abordó de manera pública los señalamientos que han circulado respecto a un posible conflicto de interés en la obra pública, particularmente las acusaciones de que empresas vinculadas con él o con su familia participan en trabajos realizados con recursos municipales.

Las acusaciones ya habían sido publicadas por medios de comunicación, que señalaron específicamente la participación de maquinaria de MOCA Servicios Industriales, empresa vinculada al alcalde, en obras que formalmente habían sido contratadas a NADIM Construcciones de Occidente, de Jalisco.

Tampoco formaron parte central de su rendición de cuentas los cuestionamientos sobre el fraccionamiento que construye el Ayuntamiento, nombrado como “Programa de Vivienda Miguel Hidalgo” ni las denuncias respecto de oros fraccionamientos particulares que presuntamente incumplen la normatividad sin recibir sanciones, así como los señalamientos de nepotismo dentro de la administración municipal.

Precisamente por tratarse de acusaciones delicadas, lo esperable en un ejercicio de rendición de cuentas habría sido explicar qué investigaciones existen, qué autoridades están revisando los casos y cuál es la posición formal del Ayuntamiento frente a cada señalamiento.

*Cuando el informe pierde el diálogo*

El momento más revelador ocurrió durante las intervenciones de Daniel García Fulgencio y Lenin López García.

Ambos fueron abucheados, lo que terminó obstaculizando el desarrollo normal de sus participaciones. Más allá de simpatías partidistas, el hecho resulta preocupante: un informe de gobierno debería ser uno de los espacios privilegiados para escuchar críticas, contrastar cifras y permitir que gobierno y oposición expongan sus argumentos ante la ciudadanía.

Cuando la rechifla sustituye al debate, la rendición de cuentas pierde parte de su sentido.

Y ese parece ser el verdadero saldo político del Segundo Informe de Molinero Villaseñor: un gobierno que presume fortaleza administrativa, pero que muestra señales de aislamiento político; que presume obra, pero enfrenta cuestionamientos sobre su calidad; que habla de seguridad, pero recibe una lectura opuesta desde el Cabildo; y que presume finanzas sanas sin explicar suficientemente qué se hace con un presupuesto considerablemente mayor al de administraciones anteriores.
Charo, en suma, recibió un informe a medias.

Porque rendir cuentas no consiste solamente en enumerar millones de pesos, calles construidas y programas ejecutados. También significa explicar las dudas, responder las acusaciones, aceptar la crítica y demostrar que los recursos públicos se ejercen con transparencia.

Y en Charo, precisamente en esos puntos, quedaron las mayores preguntas sin respuesta.

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