Por Roberto Carlos Guevara
Morelia Michoacán a 12 de enero de 2026.— El Partido del Trabajo (PT) se coloca como la fuerza política que encabezará la presidencia del Congreso a partir del próximo mes de febrero, en una definición que será determinante para la conducción del Poder Legislativo durante los siguientes nueve meses.
En medio de este escenario, ya comienzan a perfilarse cuatro figuras al interior de la bancada petista que podrían asumir esta responsabilidad: Reyes Galindo, Baltazar Gaona, Hugo Rangel y Vicente Gómez.
Fuentes legislativas señalan que en los próximos días se intensificarán las negociaciones internas y los acercamientos con otras fracciones parlamentarias para definir quién presidirá la Mesa Directiva del Congreso.
Esta posición no solo tiene un valor simbólico, sino que es estratégica, ya que quien la ocupe será el encargado de dirigir las sesiones, establecer los tiempos del debate, validar acuerdos políticos y representar institucionalmente al Poder Legislativo frente a otros poderes del Estado.
El nombre de Reyes Galindo ha sido mencionado como uno de los perfiles con mayor experiencia en el trabajo parlamentario y en la construcción de consensos. Por su parte, Baltazar Gaona es reconocido por su cercanía con distintos sectores sociales y su estilo directo, lo que lo convierte en un actor con peso político dentro y fuera del Congreso.
Hugo Rangel, en tanto, ha destacado por su participación en temas jurídicos y administrativos, lo que le da un perfil técnico que podría aportar orden y estructura a la conducción legislativa.
Finalmente, Vicente Gómez aparece como un legislador con visión institucional y experiencia en los procesos internos del Congreso.
La eventual llegada del PT a la presidencia del Congreso representa también un reacomodo en el equilibrio de fuerzas políticas.
En un contexto donde las decisiones legislativas tienen impacto directo en la vida pública del estado, la bancada petista tendrá en sus manos la posibilidad de impulsar o frenar iniciativas clave, además de influir en la relación con el Poder Ejecutivo y otros actores políticos.
Durante los nueve meses que durará esta presidencia, el Congreso deberá enfrentar una agenda intensa que incluye la discusión de reformas, la revisión de cuentas públicas, la aprobación de presupuestos y el análisis de diversas iniciativas que podrían marcar el rumbo del estado.
Por ello, la persona que asuma la presidencia no solo deberá contar con liderazgo, sino también con la capacidad de generar acuerdos entre bancadas con posturas e intereses distintos.
En los pasillos del Poder Legislativo ya se percibe un ambiente de expectativa y cabildeo.
Legisladores de otras fuerzas políticas observan con atención el proceso interno del PT, conscientes de que quien resulte electo tendrá una influencia directa en la dinámica política del Congreso y en el tono que marcará la recta final del actual periodo legislativo.
La definición que se tomará en los próximos días no solo determinará quién ocupará la presidencia de la Mesa Directiva, sino que también enviará un mensaje sobre la fortaleza y cohesión del Partido del Trabajo en el escenario político estatal, en un momento clave para la gobernabilidad y el futuro inmediato del Poder Legislativo.

