Michoacán Informativo

La unidad como condición de la transformación

Por Isabel Rodríguez

Morelia Michoacán a 29 de septiembre de 2026.- La 4T no puede ser rehén de intereses personales, porque su origen está precisamente en una lucha colectiva. Morena no nació para reproducir las viejas prácticas de la política de grupos; nació de una movilización social que durante años construyó una alternativa frente a un régimen que hizo del poder un privilegio.

Por eso, la definición de Michoacán rumbo a 2027 no puede convertirse en una disputa por posiciones personales. *Gobernar requiere transformar la pluralidad en una dirección estratégica*, sin olvidar los principios que han dado identidad a este movimiento: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

Y aquí la unidad del partido no es un asunto secundario. Es una condición política para sostener el proyecto de transformación.

Antonio Gramsci advertía que la unidad ideológica y la cohesión organizativa son elementos fundamentales de la fuerza y capacidad política de un partido. No se trata, desde luego, de uniformar pensamientos ni de cancelar la crítica. Se trata de entender que la pluralidad puede ser una fortaleza cuando existe un propósito común.

Por eso resulta relevante la responsabilidad que hoy asume *Carlos Torres Piña como coordinador estatal de la 4T en Michoacán. Después de una definición interna en la que participaron distintos perfiles, su primera tarea no puede ser cerrar puertas, sino abrirlas: **dialogar, escuchar, reunirse con los equipos y sumar las distintas expresiones del movimiento. Eso es precisamente lo que ha planteado públicamente al señalar que buscará acercamientos con todos los aspirantes y que todos son necesarios.

Pero dialogar no significa conceder privilegios.

Escuchar no significa otorgar cuotas.

Construir unidad tampoco significa aceptar que alguien se considere indispensable.

Morena es plural, pero la pluralidad necesita responsabilidad política.

Y esa responsabilidad debe ser compartida.

Quienes participaron en el proceso tienen derecho a expresar sus diferencias; pero una vez tomada la decisión, también existe una responsabilidad frente al colectivo. La unidad no puede depender de que cada aspiración personal obtenga lo que busca.

En este punto, la posición de *Raúl Morón* también adquiere relevancia. Su trayectoria dentro de la izquierda y de Morena le otorga un peso político que implica una responsabilidad proporcional: contribuir a que las diferencias internas no terminen convirtiéndose en fracturas. El propio Morón ha señalado que la decisión está tomada y que existe el reto de caminar rumbo a 2027 en unidad.

Porque aquí está la cuestión de fondo:

la división siempre ha sido una de las mayores debilidades de cualquier proyecto político.

Y una organización dividida puede tener grandes liderazgos, recursos y estructura; pero difícilmente puede construir una dirección colectiva.

Por eso, la unidad no debe confundirse con subordinación, ni el diálogo con concesiones. Unidad significa reconocer que el proyecto es más grande que cualquiera de sus integrantes.

Nuestros padres, nuestros abuelos y miles de familias lucharon durante décadas por un país con mayor igualdad, democracia y justicia social. Esa historia no puede quedar subordinada a ninguna aspiración individual.

México está construyendo una nueva etapa de su historia. Y Michoacán tiene frente a sí la oportunidad de demostrar que una fuerza política puede ser plural, crítica y diversa, pero también capaz de cerrar filas cuando el proyecto colectivo así lo exige.

Por eso, frente a 2027, el debate no debería ser únicamente quién ganó una definición.

La pregunta es mucho más profunda:

¿Seremos capaces de convertir esa definición en unidad?

Porque Torres Piña ya tiene una responsabilidad política: no solamente encabezar la 4T, sino articularla.

Y quienes no resultaron favorecidos tienen otra igualmente importante: entender que una aspiración personal nunca puede estar por encima de una lucha colectiva.

Gramsci tenía razón en algo fundamental: la fuerza política no se construye solamente con individuos, sino con organización, cohesión y capacidad de actuar sobre la realidad.

Por eso, si Morena quiere llegar a 2027 como un proyecto sólido, tendrá que comprender una verdad elemental:

la división puede alimentar protagonismos; la unidad construye futuro.

Y Michoacán no necesita protagonismos.

Necesita unidad, proyecto y transformación.

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