Por Edmundo Paloseco
Morelia Michoacán a 20 de julio de 2022.- Memo Valencia, dirigente del PRI de Michoacán resultó ser un dictador. Apenas el domingo anterior presumía que su dirigencia estatal por dedazo es una “bocana de aire fresco” para su partido, pero este martes profundizó su verdadero rostro. Es un joven político, de esos que para llegar al poder juró que era diferente, pero hoy sin pudor aplica las mañas que le enseñaron en su grupo político, el de Jesús Reyna García.
A decir verdad, las mañas que aplica son una “corrientada” comparadas con las estrategias que operaba Reyna García, sin embargo, sus objetivos no dejan de ser los mismos; hacerse de todo el poder al interior del PRI.
Ni qué decir de las mañas de quien lo impuso en la dirigencia estatal, Alejandro Moreno Alito, quien por cierto le hace más daño al partido tras el escándalo en el que está metido por una serie de audios semanales exhibidos por la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, que lo retratan de cuerpo entero como un “joven dirigente nacional” autoritario y perverso, así, como el de Michoacán.
Bien dicen que para que la “cuña apriete debe ser del mismo palo” y Alito no se ha equivocado con Memo Valencia, quien se muestra más como un político rencoroso que además no ha construido nada relevante para su partido en estos 100 días que lleva al frente de la dirigencia de Michoacán, salvo exhibir denostaciones contra el presidente municipal de Morelia, Poncho Martínez, a quien no le perdona la paliza que le dio en las urnas en el año 2021, ganándole la alcaldía de la capital.
Para justificar su mediocridad como dirigente, ahora busca a toda costa quitar del camino a dos cuadros priistas. Hace unos días y aliándose con la diputada local Adriana Hernández, buscó quitar la posición de la secretaria de finanzas y administración del Congreso, Rocío Pineda Gochi, pero no lo ha conseguido porque su estrategia para desplazarla no les alcanza. Y desde luego, apostarle a que Hernández Iñiguez le haga el trabajo sucio en el legislativo podría ser el inicio de su final como dirigente en Michoacán. Adriana Hernández con toda seguridad le tomará la medida y lo engullirá. Se está metiendo con la viuda negra de la política estatal quien aprendió a ganarse sus posiciones de poder al calor de las relaciones con hombres de poder.
Ahora, Guillermo Valencia, Memo, como le gusta que le digan, se ha propuesto desbarrancar al coordinador de los diputados del PRI, Jesús Hernández, porque le resulta incómodo. Integrantes del comité estatal del partido comentan que le molesta que algún priista le haga sombra.
Seguramente insistirá en el cometido de quitar a Jesús Hernández, pero esto ya prendió luces de atención en Casa Michoacán, porque dicen que el coordinador del PRI ha resultado un interlocutor maduro con quien el gobernador se siente cómodo y no así con en estilo “porril” de Memo Valencia.
Memo pretende barrer a sus compañeros de partido, pero no se ve tan simple de que lo logre. A el aún se le ve el jocoque en las comisuras de la boca y está muy verde para ser un dictadorsuelo consumado y varios de sus compañeros del partido ya son sábanas muy miadas que seguramente le producirán más de un dolor de muelas.

