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Indiferencia oficial retrasa conservación del Centro Histórico: evidencian omisión de Gaspar Hernández Razo

Morelia, Michoacán a 26 de marzo de 2026.— La falta de atención y respuesta por parte del gerente del Centro Histórico de Morelia, Gaspar Hernández Razo, ha quedado nuevamente en evidencia tras el inicio de trabajos de mantenimiento en las puertas de madera de diversos templos del primer cuadro de la ciudad, labores que —según señalan fuentes involucradas— fueron ignoradas durante meses pese a su urgencia.

De acuerdo con testimonios, la intervención no fue resultado de una gestión oportuna por parte de la Gerencia del Centro Histórico, sino de la presión ejercida por otras dependencias e incluso de la participación directa de la oficina de arte sacro de Catedral, que tuvo que asumir responsabilidades ante la omisión reiterada del funcionario municipal.

El deterioro de estas estructuras, muchas de ellas con valor histórico y patrimonial, había sido reportado desde inicios de la administración pasada.

Sin embargo, las solicitudes dirigidas a Hernández Razo habrían sido desatendidas de manera sistemática, lo que generó molestia entre ciudadanos, custodios de templos y especialistas en conservación.

“Era un tema urgente. No solo se trata de estética, sino de preservar parte del patrimonio cultural de Morelia”, señalaron fuentes cercanas a los trabajos, quienes lamentaron que la falta de acción obligara a otras instancias a intervenir para evitar daños mayores.

La situación pone en entredicho la eficacia de la Gerencia del Centro Histórico, una oficina clave para la conservación de una ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Críticos consideran que la pasividad del titular refleja una falta de compromiso con la protección del legado arquitectónico y religioso del municipio.

Mientras los trabajos finalmente avanzan, crecen los cuestionamientos sobre la permanencia y desempeño de Hernández Razo al frente de la dependencia, así como sobre la necesidad de reforzar mecanismos de vigilancia y rendición de cuentas en áreas encargadas del resguardo del patrimonio histórico.

La intervención tardía, aunque necesaria, deja al descubierto una problemática más profunda: la desconexión entre las autoridades responsables y las necesidades reales del Centro Histórico, donde el tiempo y el abandono pueden convertirse en los peores enemigos de la memoria colectiva.

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