Por Roberto Carlos Guevara
Morelia, Michoacán, 24 de junio de 2026.- El diputado local del Partido del Trabajo (PT), Hugo Rangel Vargas, condenó el uso de expresiones discriminatorias en el debate público y consideró que quienes recurren a ataques personales contra adversarios políticos evidencian un preocupante deterioro de la discusión democrática.
Durante una entrevista, el legislador señaló que la descalificación basada en aspectos de la vida privada, la orientación sexual o la identidad de género de las personas no sólo afecta a los actores políticos involucrados, sino que envía un mensaje negativo a la sociedad en general.
“Si así se expresan públicamente de un actor político, ¿qué se puede esperar del comportamiento cotidiano hacia cualquier ciudadano que tenga una orientación sexual diversa o una identidad y expresión de género distinta? Es muy penoso que ese sea el lenguaje que se utilice en el debate público”, afirmó.
Rangel sostuvo que la discusión política debe centrarse en ideas, proyectos, resultados de gobierno y políticas públicas, y no en aspectos personales de quienes participan en la vida pública. A su juicio, recurrir a este tipo de señalamientos únicamente demuestra el nivel al que ha descendido la confrontación política.
En ese contexto, el diputado petista consideró que deberían existir consecuencias para quienes promuevan discursos discriminatorios.
Señaló que organismos como la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación podrían intervenir en casos de esta naturaleza, aunque destacó que más allá de las sanciones, es fundamental generar conciencia social.
“Hay que apelar a la conciencia pública para que no se siga produciendo, escuchando ni haciendo caso de este tipo de argumentos. Más que por las sanciones, se trata de evitar que estas conductas se normalicen”, expresó.
Sospechas por el uso político de las instituciones
Respecto a los señalamientos relacionados con el diputado morenista Juan Carlos Barragán y la presunta utilización de instituciones públicas para afectar a adversarios políticos, Hugo Rangel reconoció que el contexto electoral genera suspicacias entre la ciudadanía.
Indicó que, al encontrarse ya en marcha de manera anticipada la disputa política rumbo a los próximos comicios, resoluciones o procedimientos que involucren a figuras públicas pueden ser interpretados como acciones con motivaciones políticas.
“Eso empaña la administración de justicia y lo que debería ser un acto legítimo del Estado, como el combate a la corrupción o a los desvíos de recursos públicos”, manifestó.
El legislador agregó que, si existían responsabilidades pendientes por parte de algún funcionario o actor político, las investigaciones y resoluciones debieron haberse realizado en tiempo y forma, pues hacerlo en medio de un ambiente preelectoral inevitablemente despierta sospechas sobre un posible uso de las instituciones con fines partidistas.
“Si el compañero debía algo o tenía alguna cuenta pendiente, creo que se tardaron mucho en evidenciarlo y sentenciarlo. Hacerlo a estas alturas sin duda despierta el foco de la sospecha sobre el uso de las instituciones públicas en contra de adversarios políticos”, sostuvo.
Cuestionado sobre la concentración de poder en distintos órganos del Estado y el papel que ha desempeñado el Congreso local en la designación de perfiles en instituciones clave, Rangel consideró que el debate debe darse al interior de las fuerzas políticas que integran el bloque de izquierda.
Afirmó que desde el propio proceso electoral se configuró una dinámica que favoreció la acumulación de poder, por lo que ahora resulta necesario impulsar mecanismos de equilibrio institucional y fomentar una mayor pluralidad de opiniones.
“Debemos debatir sobre la necesidad de generar mecanismos de equilibrio y mecanismos que alienten el debate, no que lo sofoquen”, expresó.
El diputado recordó que en diversas ocasiones el Partido del Trabajo ha manifestado diferencias respecto a posturas impulsadas por Morena, situación que, dijo, les ha valido ser vistos como “los patitos feos” dentro de la coalición gobernante.
Por ello, advirtió que limitar la discusión interna podría derivar en prácticas dogmáticas que terminen debilitando al movimiento de izquierda y reduciendo su capacidad de renovación.
“Ese sofocamiento del debate interno debe superarse porque vamos a caer en un dogmatismo que le resta oxígeno y frescura a nuestra coalición y a nuestro movimiento”, señaló.
Finalmente, Hugo Rangel hizo un llamado a fortalecer la crítica y la autocrítica dentro de las fuerzas progresistas, al considerar que estos elementos son indispensables para mantener una vida democrática saludable.
“Debemos recuperar la crítica y la autocrítica. En la izquierda se debate; no podemos permitir que prosperen tentaciones autoritarias o dogmáticas al interior de nuestro movimiento”, concluyó.

