Morelia Michoacán a 1 de febrero de 2026.-Grave inconformidad y creciente indignación es lo que manifiestan padres de familia de distintos colegios y equipos participantes en la LITFUPCopa, quienes acusan directamente a Jaime Ponce de León, presidente de dicha liga de futbol infantil, de presuntos malos manejos administrativos, decisiones arbitrarias y una evidente falta de equidad deportiva que estaría afectando el desarrollo sano del deporte entre niñas y niños.
De acuerdo con los denunciantes, la liga —que debería ser un espacio de formación, valores y juego limpio— se ha convertido en un escenario de irregularidades constantes, donde algunos equipos serían favorecidos sistemáticamente, mientras otros son castigados de manera desproporcionada desde el silbatazo inicial.
Uno de los principales señalamientos recae sobre el cuerpo arbitral, el cual —afirman los padres— llega a los partidos a la hora que quiere, sin sanción alguna por parte de la directiva de la liga, mostrando una alarmante falta de profesionalismo y respeto hacia jugadores, entrenadores y familias.
Más grave aún, aseguran que algunos árbitros llegan con consigna previa, favoreciendo deliberadamente a un equipo y sancionando con rigor excesivo a otro. Según los testimonios, basta una mínima reclamación para que los equipos “marcados” reciban tarjetas, expulsiones o sanciones severas, lo que termina por desvirtuar completamente la competencia.
La situación alcanza un punto crítico cuando los padres denuncian casos de agresiones dentro del campo que habrían dejado al menos a dos jugadores lesionados, sin que los árbitros emitieran sanción alguna contra los responsables.
Los afectados aseguran que estas omisiones no serían casuales, sino resultado de instrucciones claras para no castigar a ciertos equipos, aun cuando se pone en riesgo la integridad física de menores de edad. Esta acusación ha generado especial alarma, pues se trata de niños que confían en que el deporte es un espacio seguro.
Los padres de familia consideran que Jaime Ponce de León, como presidente de la LITFUPCopa, no solo está al tanto de estas irregularidades, sino que las permite o las avala, ya sea por acción u omisión. Afirman que sus decisiones han sido arbitrarias, afectando a ciertos colegios mientras, beneficia a otros, rompiendo el principio básico de igualdad deportiva.
“Esto ya no es futbol formativo, es un negocio y un juego de intereses”, señalan algunos inconformes, quienes exigen transparencia, imparcialidad y rendición de cuentas.
Ante este panorama, los padres demandan una revisión profunda del funcionamiento de la liga, la evaluación del cuerpo arbitral, y que la directiva aclare públicamente los señalamientos.
También piden la intervención de instancias deportivas superiores para garantizar que el futbol infantil no sea rehén de intereses personales.
Finalmente, hacen un llamado a que el deporte vuelva a ser lo que debe ser: un espacio de formación, respeto y juego limpio, donde los niños compitan en igualdad de condiciones y no paguen las consecuencias de presuntas malas prácticas de los adultos.

