Morelia Michoacán a 13 de mayo de 2026.- La cadena naranja de cantera a cantera. Un cono marca el límite frente a la entrada de un hotel del Centro Histórico, en la calle 20 de Noviembre. La escena se repite en varias cuadras del primer cuadro de la ciudad, donde vecinos, hoteles, comercios y franeleros colocan obstáculos para reservar lugares de estacionamiento sobre la vía pública.
En la calle, las cubetas, cadenas, conos y cintas aparecen desde las primeras horas del día.
Los pocos espacios que dispone el Ayuntamiento para los automovilistas son secuestrados, algunos cobran y otros simplemente no quieren que nada obstaculice el encuentro entre los posibles clientes y sus mercancías.
En varios puntos del Centro, los peatones caminan entre objetos colocados sobre las banquetas, entre calles ocupadas de manera irregular.
El Reglamento de Tránsito y Vialidad de Morelia prohíbe apartar lugares sobre la vía pública. La norma contempla sanciones económicas para quienes obstruyan espacios destinados al tránsito o estacionamiento. Las multas alcanzaron hasta los 5 mil pesos, aunque en las calles del Centro Histórico la práctica continuó sin retiro constante de objetos ni sanciones visibles.
Los vecinos apartan lugares frente a sus viviendas, simulando cocheras en el acceso principal.
También aparecieron franeleros que administraron espacios públicos a cambio de dinero. Los apartados abarcaron zonas de carga, esquinas y calles completas donde el estacionamiento se volvió limitado para habitantes y visitantes.
La disputa por el espacio avanzó conforme aumentó la presión vehicular en el Centro de Morelia.
Conductores tocan el claxon frente a calles bloqueadas y otros descendieron de sus vehículos para mover objetos y estacionarse.
En algunos casos surgieron discusiones entre automovilistas y personas que reclamaron el lugar como propio, pese a tratarse de espacio público.
La imagen ya se volvió cotidiana en una zona protegida por normas de conservación urbana y movilidad.

