Por Roberto Carlos Guevara
Morelia, Michoacán, 28 de enero de 2025.— El Instituto de la Vivienda de Michoacán (IVEM) se encuentra sumido en una crisis provocada por el actuar del director David Soto Quizaman, a quien organizaciones sociales acusan de ineficiencia, falta de ética, abuso de poder y omisiones graves que hoy afectan directamente a miles de familias en la capital del estado.
La presidenta de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) en Michoacán, Guadalupe Pichardo, exigió al gobernador del estado una revisión inmediata del desempeño del funcionario, al considerar que su gestión no solo ha sido incapaz de resolver los conflictos sociales, sino que los ha agravado sistemáticamente.
“Ha dejado mucho que desear. No se ha conducido éticamente, ha generado más conflictos que soluciones y su permanencia en el cargo debe ser revisada de manera urgente”, sentenció.
Uno de los casos más delicados es el del predio Ampliación Maestranza, donde desde el año pasado se solicitó a la dirección del IVEM transparentar la documentación que acredite la propiedad del terreno. Sin embargo, hasta la fecha no se ha mostrado un solo documento, pese a que el propio director ha cambiado su versión en reiteradas ocasiones.
De acuerdo con los colonos, primero se aseguró que el predio era de un particular; después, que pertenecía a un fideicomiso; y finalmente, que era propiedad del Gobierno del Estado, lo que ha generado incertidumbre jurídica y desconfianza total hacia el IVEM.
A esto se suma un trato calificado como déspota, burlón y sarcástico por parte de David Soto Quizaman hacia los colonos, comportamiento que la CIT consideró indigno de un servidor público. Incluso, denunciaron que el director amenazó a los habitantes con apropiarse de una de las viviendas que se construirían en el predio.
De manera contradictoria, el funcionario también afirmó que no habrá vivienda para los colonos, argumentando que los proyectos serán destinados a “personas en vulnerabilidad”, ignorando —señalan— que las familias asentadas en el lugar también viven en condiciones de necesidad, razón por la cual llevan hasta nueve años ocupando el predio.
Los inconformes subrayaron que casualmente ahora, con el paso del Segundo Anillo Periférico, el IVEM pretende reclamar la propiedad del terreno para desarrollar vivienda, lo que consideran una maniobra oportunista y abusiva.
Ante la amenaza de desalojo, la CIT anunció que emprenderá acciones por la vía jurídica directamente contra el director del IVEM, además de mantener guardias permanentes en el predio para evitar cualquier intento de despojo.
La inconformidad social se intensificó aún más este día, cuando colonos de La Nueva Aldea II y Pablo González realizaron una nueva protesta en las instalaciones del IVEM para exigir a David Soto Quizaman la rehabilitación inmediata de un pozo de agua que está bajo resguardo del instituto.
Los pobladores denunciaron que desde hace 48 días la bomba se encuentra descompuesta y que, pese a tratarse de una emergencia humanitaria, el director y la dependencia únicamente han dado evasivas, dejando a más de mil personas, incluidos estudiantes, sin acceso al agua potable, vulnerando de manera flagrante el derecho humano al vital líquido.
La presión social crece, mientras el IVEM, bajo la dirección de David Soto Quizaman, enfrenta señalamientos cada vez más graves por abandono institucional, insensibilidad social y una gestión que ha puesto en riesgo la estabilidad y dignidad de cientos de familias morelianas.

