Chicago confronta las amenaza de Donald Trump

281

Chicago Illinois a 25 de enero de 2017.-Chicago seguirá siendo una ciudad santuario, a pesar de la amenaza renovada del presidente Donald Trump de cortar el financiamiento federal a estas localidades, en donde los inmigrantes indocumentados pueden vivir sin miedo al acoso policial, así se refirió este miércoles el alcalde de Chicago, el demócrata Rahm Emanuel, en repuesta a las órdenes ejecutivas tomadas por el presidente Trump.

Con la promesa de Trump a través de un tweet de “enviar a los federales” a Chicago si la ciudad no arregla “la horrible ‘carnicería’ en marcha”, los regidores de la ciudad dicen que “mejor debería enviar dinero federal, y no tropas.”

El martes por la noche, Trump twitteó: “Si Chicago no arregla la horrible ‘carnicería’, 228 disparos en 2017 con 42 asesinatos (un aumento del 24% a partir de 2016), enviaré a los federales!”. La nota del presidente citaba las recientes estadísticas publicadas por el Chicago Tribune sobre la creciente violencia en la ciudad.

Un día después, los concejales votaron sobre una resolución no vinculante reafirmando que “Chicago protege a todos los residentes sin importar su raza, etnia, estado migratorio, antecedentes penales, identidad de género y orientación sexual.”

Esta es una afrenta directa a las propuestas del presidente sobre asuntos de inmigración y las órdenes ejecutivas firmadas este miércoles sobre el recorte millonario a las ciudades santuario.

Desde su campaña, Trump ha criticado insistentemente la violencia desenfrenada que se vive en la capital de Illinois. Pero, ¿será capaz de construir un argumento legal que justifique la intervención federal en ese estado? ¿La amenaza es contra la ‘violencia’ en el lugar, o contra su status como ciudad santuario?

Además, ¿la “inseguridad” le da al presidente el derecho de utilizar los recursos federales para combatir la delincuencia urbana?

“Quiero ser claro: Vamos a permanecer como una ciudad santuario. No hay extraños entre nosotros. Damos la bienvenida a la gente – si eres de Polonia o de Paquistán, si eres de Irlanda o de la India o de Israel o si eres de México: eres bienvenido a Chicago mientras persigas el sueño americano”, dijo el alcalde de Chicago.

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo este miércoles que el siguiente paso es “abrir un diálogo con el alcalde de la ciudad de Chicago.”

“Esperamos conseguir un diálogo con el alcalde Rahm Emanuel, intentar averiguar qué camino podemos tomar, llegar a un plan que pueda mantener a la gente de Chicago segura y ayudar a resolver el problema allí”, dijo Spicer.

Y aseguró a los medios que “Trump ofreció ayuda federal a Chicago”, pero no entró en detalles sobre la naturaleza de dicha ayuda.

Trump no ha explicado lo que quiso decir con “enviar a los Feds”, pero el Chicago Tribuneseñala que la idea de enviar a la Guardia Nacional a Chicago se ha planteado en repetidas ocasiones en la última década, pues la violencia armada no deja de agravarse en la ciudad.

El mes pasado, Emanuel se reunió en privado con el entonces presidente electo Donald Trump en la Trump Tower de Manhattan, para instar a Trump a no deportar a los jóvenes que llegaron a los Estados Unidos sin decisión propia, en referencia a los estudiantes conocidos como Dreamers, que estaban protegidos bajo órdenes ejecutivas hechas por el ahora expresidente Barack Obama.

“Estos son niños que vinieron a Estados Unidos no por su propia voluntad, sino porque sus padres los trajeron. Ellos van a la universidad, siguen las reglas y hacen lo correcto”, dijo el alcalde demócrata, que sirvió como asistente principal del expresidente Bill Clinton y como jefe de gabinete de la Casa Blanca del expresidente Barack Obama.

“No he leído la orden ejecutiva. No sé qué es. Conozco el concepto de lo que se discutió. Quiero tener cuidado. No me estoy dirigiendo a la orden ejecutiva. Me dirijo a lo que ha estado en el dominio público”, expresó el alcalde.

Pero el alcalde reafirmó su compromiso de mantener el estatus de Chicago como ciudad santuario después de una reunión del Consejo Municipal.

La pregunta ahora es ¿cuánto le costará a Chicago seguir siendo una ciudad santuario? ¿Y cuánto dinero está dispuesto a perder Rahm Emanuel?