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25N | “La lucha que no ha terminado: la resistencia de las mujeres a través de los siglos”

Morelia Michoacán a 25 de noviembre de 2025.- Por una cultura de paz y una memoria que no olvida
Resumen
Durante siglos, las mujeres han sobrevivido a violencias visibles e invisibles. Hoy, recordar esa historia no es un gesto simbólico: es un acto de resistencia colectiva y un llamado urgente a construir un país donde la paz, la dignidad y la igualdad sean derechos reales, no aspiraciones pendientes.
Durante siglos, las mujeres hemos emprendido una lucha continua por existir en un mundo que intentó negarnos:
por ocupar un lugar en la sociedad,
por que nuestros derechos fueran reconocidos,
por participar en igualdad,
por vivir sin miedo.
La historia guarda los nombres de mujeres que dieron su vida en esa batalla:
las que escribieron con furia y lucidez,
las que rompieron muros con su pensamiento,
las que marcharon,
las que resistieron en silencio,
y también las que desde sus hogares —madres, abuelas, cuidadoras— sostuvieron al país entero sin aparecer en los libros.
Pero la violencia ha recorrido siglos junto a nosotras.
Violencia física, que golpea el cuerpo.
Violencia psicológica, que fractura la autoestima.
Violencia económica, que limita la libertad.
Violencia sexual, que hiere la dignidad.
Violencia política, que intenta callar nuestras decisiones.
Violencia simbólica, que nos reduce, nos estereotipa y nos borra.
Cada una de estas violencias ha buscado lo mismo:
que las mujeres no podamos ocupar nuestro lugar.
Pero aquí seguimos.
Aquí estamos.
Entonces, ¿qué papel ocupamos hoy las mujeres en la sociedad mexicana?
Ocupamos el papel que nos negaron durante siglos:
el de sujetas de cambio,
el de creadoras de futuro,
el de voces que ya no se repliegan.
Hoy somos presencia, decisión y fuerza colectiva.
¿Y cuál es nuestra función con nuestras propias compañeras?
Acompañarnos.
Creerles.
Protegernos unas a otras.
Romper las cadenas del silencio que durante demasiado tiempo nos separaron.
¿Dónde empezamos?
Empezamos por nosotras mismas.
Por nuestras hijas, nuestras amigas, nuestras hermanas.
Por cada mujer que aún no puede gritar.
Por cada una que necesita saber que no está sola.
Sigamos en la lucha.
Sigamos alzando la voz.
Sigamos caminando juntas.
Porque somos resistencia.
Porque somos memoria.
Porque el poder también está en nosotras mismas.

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