POSICIONAMIENTO

Morelia Michoacán a 18 de mayo de 2018.-Para nombrar desde el Cabildo de Morelia la ausencia en un acto solemne, por mí parte y con la mirada puesta en los altos ejemplos de libertad y de reconocimiento a la vigencia insoslayable de la Universidad Michoacana y su contribución al desarrollo cultural, científico y económico del Estado de Michoacán.

Me permito compartir el siguiente posicionamiento: Hago saber a los habitantes de la ciudad de Morelia, que no estoy de acuerdo en la contradicción que resulta de la entrega de la Presea Generalísimo Morelos para este año 2018 a una figura póstuma, con negativos, que cualquiera otra realidad histórica significa contra la ciudad misma.

Si bien es cierto que el año pasado, la entrega de la Presea Generalísimo Morelos fue para la Universidad Michoacana, no sólo como parte de un Acto Solemne sino como una fiesta y una verdadera interpretación de lo que significa estar a la altura de los tiempos y reconocer el acierto que tomó un ilustre moreliano para tomarse con altura de miras aquella decisión, como la del Ing. Pascual Ortiz Rubio, al fundar la primera universidad autónoma del continente americano, por su condición de Gobernador de Michoacán, y decir que, con este acto, él sí trascendió su propio tiempo.

Ahora, con mi voto en contra de la propuesta que en Sesión de Cabildo se ha premiado, confirmo que más bien se ha impuesto una “Condecoración” para el autor intelectual del cobarde asesinato de aquel estudiante nicolaita Everardo Rodríguez Orbe, que cayó por las balas homicidas de un gobierno estatal de quien lo encabezó entre 1962-1968. Por demás está decirlo: es la acción más funestas del hombre que por su carácter no vale la pena revisar, sino recordar a la sociedad moreliana que ahora un Gobierno Municipal “independiente”, han premiado aquel octubre sangriento de la Ciudad de Morelia de 1966 (el primer octubre sangriento); dos años más tarde, sucedió nuevamente el asesinato de estudiantes, pero en la Plaza de Tlatelolco en la Ciudad de México, el 2 de octubre de 1968, con actores intelectuales de esta ciudad y que allá estuvieron, revelaron su octubre sangriento como fecha fatídica que ha llegado al medio siglo.

Aquel estudiante nicolaita que murió por la acción violenta del gobierno estatal, y este estudiante conoció las demandas justas del pueblo michoacano y podría decir que los universitarios las hicieron suyas, pero como respuesta inmediata recibieron la agresión violenta; porque ese gobierno estaba divorciado de la población michoacana, y si aquella artera agresión es olvidada por el actual Cabildo; otras víctimas, como el doctor Jaime Alfonso Díaz Rozzoto, eminente filósofo guatemalteco y el profesor Arturo Meléndez López, catedrático puertorriqueño, profesores huéspedes de la Universidad Michoacana, o universitarios como el poeta Ramón Martínez Ocaranza y del propio Arnaldo Córdova, eminente profesor universitario, y de muchos otros que merecen nuestro reconocimiento, por ello, mi voto en el Cabildo es un acto de congruencia.

Si por aquellos días en Morelia corría sangre, la memoria es un recuento histórico y por ningún motivo, este acto, encabezado por una parte de la autoridad municipal, representa el sentir de la Ciudad en su conjunto.

Morelia es una ciudad con logros progresistas y no se le puede comparar con actos de violencia, ni dejar de lado que el ejército federal invadió violentamente el glorioso Colegio de San Nicolás y éste fue un golpe orquestado por el hombre “condecorado”, violentado la autonomía universitaria.

Es un acto casi sangriento la entrega de esta “condecoración póstuma” ya que lesiona la historia progresista de Morelia. Aquel episodio violento del 2 de octubre de 1966, es una digresión que en sus derivaciones posteriores afectaron no sólo el mundo universitario sino que implicaría asociar el nombre de Morelos a este pasado pedestre.
Por ello, recalco que desde el año de 1942, fecha en que por primera vez se entregó, nunca ha sido asignada a personas ya fallecidas, puesto que el principal motivo de la Presea es reconocer el trabajo y trayectoria de ciudadanos que han dado honra y prez, al país, al Estado y a la ciudad de Morelia; que por cierto esta administración ha olvidado que se cumplen 190 años de que la Legislatura del insipiente Estado Libre y Soberano de Michoacán tuvo a bien honrar con una derivación de su nombre al Generalísimo José María Morelos, hijo predilecto de la nación y máxima aurora de nuestra acción revolucionaria, ya que cuando se dice: Morelia, se honra la figura del estadista y figura de Morelos.
Por esto, es que hago público que mi voto fue emitido en favor del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que dicho sea, fueron ilustres nicolaitas que en el área de la salud contribuyeron a su fundación y, en un cambio democrático electoral inminente se anuncia en puerta que a partir de 2019, la ciudad de Morelia será sede de su Dirección General y así operar las grandes transformaciones en un rubro tan sentido como la salud.

ATENTAMENTE
“Con la Universidad Nicolaita todo, contra ella nada”.