Lázaro Cárdenas, Michoacán a 11 de junio de 2018.-El Betula, buque tanque de bandera noruega, encalló en playas michoacanas el 29 de junio de 1993, tras sufrir severas fallas mecánicas. La fiereza de una tormenta lo llevó finalmente al sitio entra la playa Calabazas y Playa Azul. En ese entonces se adujo que la imponente embarcación ya tenía por lo menos dos décadas en servicio.

Según los reportes de la época, el navío de 220 de eslora (extensión líneal), transportaba poco más de 10 mil toneladas de ácido sulfúrico; 5 mil toneladas se derramaron en el mar. Autoridades ambientales de la época documentaron desastre ecológico.

El proceso natural de degradación del barco, provocado por las sales y el inclemente sol, hicieron su parte convirtiendo al Betula en chatarra tras reducirlo a la cuarta parte de lo que fue ese monstruo de los mares. Junto con la vista al mar se convirtió en inmejorable paisaje natural para las fotografías de turistas y locales. Hoy ha desaparecido del escenario donde permaneció un cuarto de siglo.

El barco encallado en el lugar, hoy 11 junio del 2018, las fuerzas de las olas lo arrastraron mar adentro y su impotente figura desapercio de la playa, para pasar parte de una leyenda.
Ante la mirada de pescadores quienes grabaron los últimos instaba del Betula, mientras el mar se lo tragaba.