Por Michelle Urzuaga.

Morelia Michoacán a 12 de junio de 2018.- La serie de debates por la Presidencia municipal de Morelia llegó a su fin; anoche fue el último, organizado por el grupo de periodistas autonombrado “Grupo Morelos” y transmitido en televisión abierta por el Sistema Michoacano de Radio y Televisión. En concreto y en un balance general, pienso que el perdedor de los debates fue Alfonso Martínez y los ganadores fueron, Daniela de los Santos y Raúl Morón Orozco; ¿por qué?.

El que perdió.
Alfonso Martínez, candidato independiente que busca la reelección, recibió diversos golpes contundentes que difícilmente borró de la mente de las personas que vieron los 3 debates. Este candidato, perdió más tiempo en justificar señalamientos de corrupción, desviación de recursos públicos y obras mal ejecutadas, que en posicionar obras y acciones positivas.

Si usted hace memoria, ¿qué obra pública recuerda que haya sido explicada y vendida con éxito por el candidato independiente? En realidad, se dará cuenta que ninguna logró vender con éxito.

Su discurso se centró en el número de obras, pero ninguna fue detallada en términos de los problemas que resolvió o resolverá para los morelianos.

Una obra que no es explicada en estos términos, en realidad no cobra vida en la mente de ningún ciudadano, por lo tanto, no significa nada.

Los que ganaron.
Daniela de los Santos, candidata el PRI, fue de menos a más.

A lo largo de los días tomó tablas y, pesar de que prácticamente insistió en sus cuatro ejes de campaña, en ocasiones aterrizó ideas más concretas y mostró muy buena imagen. Sigo insistiendo que a esta candidata le hace falta explicar más los “cómo” y los “a través de qué” logrará sus cuatro ejes.

En lo personal, la candidata del PRI está quedando a deber en la presentación de cosas más aterrizadas, aunque la ventaja que ha ganado en los debates, también se debe a la insistencia en su comunicación apegada a un guión.

Lo paradójico de su comunicación y que está jugando a su favor, es que suele cansar repitiendo casi todo el tiempo lo mismo, pero por repetir demasiadas veces lo mismo, facilita que sea recordado el hecho de que tiene un plan de propuestas de campaña, dividido en la resolución de cuatro grandes temas.

Así las cosas, su debilidad, se convierte en fortaleza.

Raúl Morón, candidato de Morena, también ganó en la serie de debates. Un candidato sobrio, por momentos gris y plano en su comunicación (a pesar de su gran experiencia en cargos públicos), supo resolver los problemas que se le presentaron.

Su virtud, se centró en que siempre uso el mismo guion, nunca cambió su estilo propositivo y positivo.

De hecho, ser propositivo y positivo es el mejor esquema que puede tomar un candidato para ganar una contienda; el problema es que ya es tarde para posicionar más virtudes de este candidato.

Si usted lo piensa, Raúl Morón se ha tardado demasiado en calentar el motor y en darle valor a su estilo personal, sin embargo, estoy seguro que su desempeño en los debates le ayudará mejorando su imagen.

El resto De los demás, poco se puede escribir. Carlos Quintana del PAN, PRD y MC extrañamente decidió cambiar su estrategia.

De ser férreo crítico de Alfonso Martínez, anoche se le vio propositivo.

Este cambio de estrategia, estoy seguro que le resta más que sumarle, porque no permite que las personas se identifiquen con alguien de estilo “definido”.

Fausto Vallejo, del PES, se dejó ver experimentado por momentos, pero en realidad se le notó cada vez más cansado, como si la edad y su enfermedad lo tuvieran al borde del colapso.

Fausto Vallejo ya no es ni la sombra de lo que fue y me parece que está en el ocaso de su carrera política.

Constantino Ortíz, del partido Verde, fue de menos a más en su discurso crítico y frontal, sin embargo, su retórica es demasiado elitista.

Sólo está pensada para el sector empresarial y de los sectores populares y vulnerables, nunca habla y nunca habló.

Y César Santoyo, de Nueva Alianza, nunca logró conectarse con la naturaleza de una campaña de estas características y por momentos se mostró torpe y poco creíble en sus razonamientos.

Restan dos semanas para la culminación de las campañas y lo cierto para mi es la gran decepción que ha significado Alfonso Martínez.

Los golpes mediáticos de sus opositores lo tuvieron todo el tiempo contra las cuerdas y dudo que logre recuperarse.